La Administración entra en una carrera contrarreloj por la IA


NTT Data crea un ‘think tank’ sobre gestión pública que alerta de la urgencia para adaptar las instituciones a esta era.

NTT Data ha puesto en marcha en España un think tank para impulsar el debate sobre el futuro de las administraciones públicas en la era de la inteligencia artificial. El Future Government Center considera que las instituciones se enfrentan a una necesidad urgente de transformación ante el avance de esta tecnología. “No tenemos una década por delante, sino años, para definir qué hacer”, afirma Paloma Baena Olabe, directora del Future Government Center.

Su diagnóstico es que existe “una brecha muy grande” entre lo que es posible tecnológicamente y la capacidad de las instituciones para incorporar la inteligencia artificial a su propio funcionamiento y para gobernar su impacto en la economía y la sociedad.

“Hasta ahora digitalizábamos procesos que ya existían; ahora la tecnología permite replantear cómo prestamos servicios y cómo funciona la propia Administración”, explica Baena.

El centro cuenta con un consejo asesor no remunerado presidido por el expresidente del PNV, Andoni Orduzar, e integrado por expertos como Daniel Innerarity, Francisco Longo, Miguel Rego, Bárbara Ubaldi o Pablo García Bringas. Además de generar conocimiento, se trabajará en marcos de análisis que ayuden a las administraciones a medir su grado de preparación para esta era.

¿Perder relevancia?

En su primer informe, el think tank sostiene que las decisiones que se adopten en los próximos años determinarán si las instituciones son capaces de reforzar su papel o acabarán cediendo parte de su relevancia a plataformas y agentes de inteligencia artificial. Baena señala que si ciudadanos y empresas recurren cada vez más a intermediarios tecnológicos para acceder a información o realizar gestiones, las administraciones podrían perder parte de su contacto directo con los usuarios.

Según el estudio, la ventana para actuar es limitada. Los autores consideran que los primeros efectos de las decisiones que se adopten ahora podrán verse hacia 2030 y que la trayectoria de cada Administración podría quedar definida antes de 2035.

“La Administración cambia en ciclos de años y el mercado está cambiando en ciclos de semanas”, señala Baena, para explicar la urgencia de abordar transformaciones.

El informe plantea cuatro posibles escenarios para 2035. El más favorable es el de una Administración capaz de utilizar la IA para anticipar necesidades, simplificar procedimientos y organizar los servicios públicos en torno a ciudadanos y empresas. En el extremo opuesto aparece una Administración “sustituida”, en la que intermediarios, plataformas y actores privados asumen una parte creciente de la relación con los usuarios.

La responsable del Future Government Center cree que las diferencias en la velocidad de adaptación pueden generar brechas entre territorios. Así, las administraciones que incorporen antes estas capacidades podrán ofrecer mejores servicios y ganar competitividad, mientras que otras corren el riesgo de quedar rezagadas.

El informe señala que la renovación de las plantillas públicas es una oportunidad para la transformación. Según el estudio, cerca de la mitad de los empleados de la Administración General del Estado se habrá jubilado en el año 2035, lo que permitirá redefinir qué perfiles y competencias son necesarias.



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