Refugio ante el desplome de Alphabet y Amazon.
El fuerte desplome bursátil que sufrió ayer Alphabet tras presentar sus resultados arrastró a otras empresas tecnológicas, al conjunto del Nasdaq e incluso al índice S&P 500. Amazon también puede sufrir hoy un correctivo al decepcionar anoche con sus ganancias. Por el contrario, Apple se convirtió en un refugio para los inversores, al ganar un 1,5% en Wall Street, y los futuros apuntan a otra subida en la sesión de hoy.
El buen comportamiento del fabricante del iPhone estas jornadas no es flor de un día. En lo que va de año 2026, el valor gana cerca de un 30%, mientras que Alphabet cae un 10%.
Esos dos valores son la cara y cruz de los 7 Magníficos, ese grupo de empresas ligadas a la tecnología cuya vinculación ha sido rota por los inversores definitivamente al discriminar entre ellas. Desde enero, Nvidia y Microsoft ganan alrededor del 10% -muy lejos de Apple-; Amazon podría perder hoy todo lo ganando en el ejercicio; mientras que Meta y Tesla bajan un 3 y 7%, respectivamente, algo mejor que la matriz de Google.
Una partida de los estados financieros que cada trimestre presentan las compañías explica esa diferenciación: el flujo libre de caja, o la tesorería que genera una sociedad tras cubrir sus gastos operativos y sus inversiones en desarrollo orgánico y mantenimiento.
La caída bursátil de Alphabet se explica porque, en sus cuentas del tercer trimestre, reflejó un cash flow libre negativo de 9.000 millones de dólares., lo que le obliga a endeudarse. Amazon, por su parte, dijo anoche que tuvo unas salidas netas de caja por 42.400 millones de dólares en los doce meses hasta septiembre.
Por el contrario, los analistas esperan que Apple, que comunicará sus ganancias anuales el lunes 2 de noviembre, haya generado 141.000 millones de dólares (126.000 millones de euros) de caja positiva en los 12 meses hasta septiembre.
La opuesta situación financiera se debe a que mientras Alphabet y Amazon (al igual que Meta y Microsoft) se ha lanzado a invertir en centros de datos para desarrollar la inteligencia artificial (IA), Apple ha optado por quedarse como distribuidor de las aplicaciones a través de sus dispositivos.
Es una batalla de estrategias que no se resuelve en un trimestre. El riesgo a medio plazo para Apple es que los otros Magníficos puedan llegar directamente al consumidor. Pero de momento, todos pasan por el iPhone, como refleja el último acuerdo con Meta para la aplicación Muse.